A Quien Corresponda: Un Jardin.

Se que ya son las cinco en nuestro reloj. Quizás, siga nevando en este jardín. Tal vez, siga asomado por la misma ventanita donde solíamos pasar las tardes, pero ahora es difícil ver. El arco iris ha perdido su brillo en los colores, el caminito de florecitas se ha ido marchitando por los fuertes vientos, y aquellas maripositas que solían llegar por las mañanitas ya no llegan.


Hoy caen copitos de nieve que congelan de a poquito las palabritas, que azotan los huesos de nuestra piel que nos impide correr por el otro y sentir que todo este jardín esta en desorden. Palabras sin silencio, La brisa y el viento, del llanto a la sonrisa, lo bello en lo ridículo, lo tierno y lo dulce, se ha desvanecido un poco y parece que andar y estar en lo aparente es la realidad que parece nada.

Aparentemente no quería hablar, Aparentemente sonreí, Aparentemente llegue, Aparentemente te veo caminar, sentarte a mi lado y preguntar lo que es evidente, Aparentemente hablo pensando, agarrándome de nada para omitir la pena y la vergüenza y sentir que tengo el control de lo que siento, de lo que quiero aparentar, pero un día no se puede y ese día siempre sucedió entre los dos.
Dije adiós un día al camino sin vida, a las ideas sin razón donde solía solo existir. Un creador de sueños reales me encontré en la vía al delirio. Dicen que una vez te tropiezas con El nunca más vuelves a ser el mismo y creo que paso, no volví a ser el mismo, dio el oxigeno que necesitaba mi globo para respirar. Dije adiós  a silencios obligados entre lunas pasajeras. Vi pasar noches oscuras ahogado en las dudas donde no conocía el placer de aquel abrigo llamado: “amistad”.

Una de esas noches el cielo se ilumino con una estrellita, como el brillo de mis ojitos y fuiste vos, fuiste Tú. Se, que la confianza que hay y la capacidad que tenemos de conocernos y analizarnos nos ha llevado a la carretera de las mejores estrellitas del cielo y sabes que no ha sido fácil lidiar con esos retos del sol, el hecho de contar historias detrás del lente significa mucho mas, quizás más de lo que las palabras puedan decir. A veces estar enojado, estar lejos hasta de uno mismo, nos ha hecho un poco más fuerte y aunque en algunas ocasiones nos lastimamos sin querer, creo que todavía hay mucho por soñar, mucho por estar allí.

Ayer solíamos tirarnos en la grama del jardín, sentíamos el aroma de las bellas Flórez y escuchábamos el canto de las maripositas que se paseaban para luego irse cuando veían que se oscurecía el sol, mientras nosotros no parábamos de pronunciar palabra sin cansarnos, sin aburrirnos. Tus tristezas se han convertido en las mías, tus alegrías se han convertido en propias y no parecía, pero ya aquí, hay un antes y un después de ti. Las oscuras, las claras, las incomodas,  los soleados, lo aparentemente cursi, los fríos ahí estas sin molestias. No olvides aquellas palabras, aquellos gestos que no se los lleva el viento, no olvides el te quiero fabricado, ni la mueca de disgusto, no pienses que me aleje porque lo sentiste, no sientas que no estoy porque quizás necesito que aparezcas de nuevo. Y como tú lo dijiste, no se puede hacer, no puede, realmente se quiere demasiado como para dejar ir, como para dejar de desistir y no luchar aunque a veces duela y sabes que todo esto no ha sido fácil, nunca lo ha sido, pero el jardín aun sigue allí, con nieve pero sigue respirando, y sabes que vale la pena, por eso, que Dios nos ayude y nos guie en el jardín.


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