La maldita que odio.


Nosotros los humanos tendemos a olvidar y solo recordamos cuando existe alguna necesidad que nos impulse o que nos obligue a volver. Intentar no es hacer. Intentar no es llegar. Intentar suele ser una excusa ridícula que creamos en nuestra  mente para decirnos la mentira de que lo estamos haciendo.

Yo creía, yo pensaba que lo estaba intentando, que estos meses de confusión, de grandes y errores conflictos, de ideas y pensamientos ridículos, de dudas, enredos pasados, de sonrisas, de tristezas y ojitos mojados, me dieron la claridad de entender que no he intentado mucho.

Yo pensé que no te volvería ver, que nunca más iba a saber más de ella, pero no fue así, todo cambio, todo giro sin darme cuenta la volví a ver y de qué manera. Yo entre con las escaleras de los sueños en los hombros, habiendo cruzado las barreras de la comodidad, las ideas inertes de no seguir, pero lo que escuche al estar allí adentro desenfoco mi lente, distorsiono mi iris y dejo justo frente de ella. yo Salí pateando las piedritas que me tropezaba en el caminito triste de esa tarde, danzando con esa molestia, con ese enojo, con ese odio que ya se mezclaba con el delirio y es que no entendía, es que no quería entender, pero no lo logre, yo sabía que era ella otra vez, yo sabía, yo sabía porque esta vez yo estaba despierto, estaba consciente que era ella porque tiempo atrás yo le permití la entrada, pero nunca imagine que iba aparecer de esta forma, no imagine que pudiera tener ese alcance de destrozar uno de mis sueños que tanto me ha costado y así fue, apareció en esa tarde riéndose, burlándose de mis malas decisiones, llegando de un pasado para estar en este presente de actos de locura.
 
Como pude llegue a las escaleritas del viento, sentía de todo y a la vez no sentía nada, sentía rabia, impotencia, como si me hubieran robado mucho de mí, mucho delo que quiera ser, realmente no estaba en mi, realmente  no recuerdo haber estado así tiempo atrás, sentí como la soledad abrazaba, sentí como la brisa golpeaba mis cabello y se robaba una de mis góticas saladitas que caían de mis ojitos. No sabía qué hacer, no sabía que pensar, o en quien pensar se sentía tan feo. . .

Lo único cierto era que ella había aparecido para dañarme, para molestarme. La maldita apareció de la forma en que menos pensé, y si la maldita como una vez me lo dijo Magy: “la maldita, ella es una maldita, una maldita depresión que hoy odio con mis ganas, con mis fuerzas, y nunca antes la había visto como una fea enemiga como esa tarde, pero ya no podía hacer mucho, ya había decidido tiempo atrás y esa tarde no podía hacer mucho, solo esperar.

En medio de todos esos enredos, en medio de góticas, rabia, yo busque a una princess pero no era mi tarde, yo estaba muy irritado, ido, donde lamentablemente solo importaba yo, donde no quería. Ahí me quede rodando en el tiempo y sin querer mucho fueron apareciendo los que han de llamarse “amigos” en sus diferentes formas. Me canse de estar allí, y me fui distraído a mi iglú, en medio de eso pareció ese que aunque a veces uno ni lo llama, aparece, aun en esas embarradas donde uno lo excluye, donde uno lo ignora, aun así apareció, estuvo allí, ha estado allí aun en este error que debo pagar y que ojala pueda pagar.
Me duele y mucho, pero ya no puedo hacer nada con mis fuerzas, solo tengo que seguir “haciendo” lo que he hecho estos meses locos, que es seguir creyendo aunque a veces no puedo, seguir soñando aunque a veces se empañe el lente, seguir luchando aunque a veces no tengo fuerzas, seguir queriendo aunque a veces no tengo ánimos y mas en días como estos, donde sientes que no tienes nada.

Me di cuenta  que no soy el mismo de ayer, que ya no intento como antes, que ahora hago aunque ese golpe sea muy severo, aunque esa bala golpe muy duro en mi corazón y produzca un gran dolor que quizás quiera evitar, y que cuestas? Todo lo que quieras, pero al final quiera o no vamos a tener que llegar a ese lugar, a ese destino que se llama “Amor” y ese “Amor” es “Jesús y lo demuestra de tantas formas, con jose, con johanna, con Katherine, con Andrea, con Laura-G, en fin, pero cuando no están, El es tan imaginativo más que yo que hace algo por mí, a veces sin merecerlo.

Para que escribir esto? Para que decir lo que me paso una tarde, o para que exponerme. Pues lo único que me motiva a escribir es hacerles ver que hay niños, y niñas como yo muy cerca de ti, muy lejos de ti, que necesitan de ti, necesitan de una llamada, de una mensaje, de una saludo, de una visita, de sentarse en su iglú, en su globo a “Estar” allí, quizás sin decir nada, pero estar o quizás hacerle una pregunta tan simple que quieres que le hagas y es: ¿Cómo estás? ¿Qué tienes? Y quizás parece tonto, pero no lo es. La depresión es más que  una enfermedad donde muchas veces no hay consuelo a la vista, donde las palabras no hacen eco, y quizás algunas veces cambia un poco cuando alguien a nuestro alrededor “hace”. Es un dolor demasiado  profundo que muchos no pueden entender.
Puedes hacer algo por alguien hoy? Yo creo que sí, hazlo, sin esperar. Se que es lo que Dios realmente espera de cada uno de nosotros.



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